Los orígenes de la Real y Muy Ilustre Archicofradía de Nuestro Señor Jesucristo Resucitado se pueden encontrar documentalmente en la procesión del Domingo de Pascua celebrada en esta capital en el año 1615, tal y como consta en la escritura de obligatoriedad firmada ante el notario Albornoz Damián con fecha de 23 de marzo del citado año.

 Hacia el año 1700, era el gremio de escribanos y procuradores el que se encargaba de sacar la procesión, solicitando la asistencia de compañía de las parroquias.

Desgraciadamente, un hecho aislado pero acontecido  el 17 de abril de 1710, Domingo de Resurrección, cuando un disparo de cohete provocó la muerte de una anciana que contemplaba la procesión en la actual calle de Luisa Aledo, en las cercanías del desaparecido convento de la Trinidad, de donde salía la procesión, provocó que la procesión del Resucitado fuera suspendida por orden del Obispo de la Diócesis de Cartagena-Murcia, Don Luis Belluga y Moncada.

Existe un documento histórico sobre la constitución de la cofradía fechado el  25 de abril de 1711, con sede en el Convento de la

Trinidad, y promovida por el grupo de Escribanos de número, y Ayuntamiento, Procuradores, y Escribanos Reales de Murcia, en el que se especifican entre otros acuerdos, el nombramiento de algunos mayordomos-comisarios para pedir limosnas los domingos y jueves de cada semana, previo permiso del Vicario General del Obispado, Don Luis Manuel de Arroyo. Asimismo, se debía invitar a la Noble e Ilustre Cofradía de Santiago a sacar su estandarte, al gremio de Negociantes a sacar la imagen de la Señora, y a los Notarios de la Audiencia Episcopal.

 Entre los años 1711 y 1751, no salió la procesión, por lo que se firmó con fecha de 27 de marzo de 1751, el acuerdo de arrendar por parte de los Escribanos a Don Bernardino Guirao, con la intención fundamental de rescatar la procesión de Jesucristo Resucitado en la mañana de Pascua.   

 

A pesar de estos datos, se admite como fecha constitucional de la Cofradía el año 1801, aunque no figure la existencia de la procesión. Un siglo más tarde, en el año 1902, hubo otro intento de rescatarla realizando unas inscripciones o diplomas firmados por los señores, Don Enrique Carmona Ros, Don Mariano Martínez y Don Miguel Abellán, pero no tuvo éxito hasta el año 1911, cuando vuelve de nuevo a resurgir, estableciendo su sede canónica en la Iglesia de la Merced.

Por entonces, la cofradía estaba presidida por Don Enrique Carmona Ros, cuyos orígenes eran lorquinos y no dudó en impregnar a la nueva procesión de cierta similitud procedente de los desfiles bíblico-pasionarios de su ciudad; como por ejemplo, la convocatoria que se celebraba el Sábado de Gloria a las tres de la tarde, donde partían los grupos de mayordomos a convocar a la procesión, y antes de la misa en honor del Resucitado se efectuaba la recogida de la bandera de la Cofradía, que se encontraba ondeado en el balcón del domicilio del Presidente, para ser trasladada hasta la Iglesia de la Merced; al igual que el famoso demonio encadenado, que en sus orígenes se denominaba “La derrota de Luzbel” o el vestuario de los cofrades que también era muy similar, con la túnica de raso de color blanco, capa, y cubrecabezas hebreo.

 La primera procesión en esta segunda época se produjo el 16 de abril de 1911, a las siete de la mañana, abriendo el desfile la Guardia Civil a caballo y antecediendo al paso del Titular salía el grupo de “La Derrota de Luzbel”.

Además, los pasos que participaban eran la “Cruz Triunfal”, llevada a hombros por 16 hebreos, “La Virgen Gloriosa” le secundaba,  portada por 12 hebreos y en tercer lugar, desfilaba “El Resucitado”, grupo de excepcional iconografía que estaba integrado por Jesús en forma ascendente, un ángel en actitud de remover la piedra del santo sepulcro y dos soldados romanos, sobre un trono del soportado por 22 nazarenos hebreos.

Un año más tarde, la Cofradía decidió ampliar su patrimonio con dos nuevos pasos, el de “San Juan Evangelista”, del escultor valenciano Venancio Marco, que desfiló en la procesión del 7 de abril de 1912 y el paso de “La Aparición de Jesús a los Apóstoles” del notable escultor de estilo salzillesco Don Francisco Sánchez Araciel, compuesto por Jesús y los once apóstoles en el momento de la aparición de Jesús en el Cenáculo cuando muestra su costado al incrédulo Santo Tomás el Mellizo, resultando esta escena de enormes dimensiones sobre un trono de gran belleza.

 En el afán de seguir engrandeciendo aún más el patrimonio de esta insigne institución, se encargó una nueva obra alegórica de gran atractivo como es el “Ángel de la Cruz Triunfante”, al escultor nacido en Ontur y establecido en Murcia Don Clemente Cantos, la cual se estrenó el Domingo de Resurrección, 8 de abril de 1917,  con un ornamento floral exuberante y colorista.

Llegado el año 1931, la Cofradía dejó de salir en procesión debido al enrarecimiento social y político vivido en los preámbulos y difíciles años que derivaron en la Guerra Civil española y no sería hasta 1942, cuando el catedrático Don Eugenio Úbeda Romero reanudó las gestiones con la intención de reactivar esta ilustre Institución. De esta forma, el 12 de abril de 1947, publicó el presidente un artículo en el diario La Verdad de Murcia, sobre sus recuerdos en la mañana del Domingo de Resurrección,  causando que siete días después y en el mismo periódico apareciera una citación a todos los mayordomos y cofrades para que asistieran a una reunión en el salón de actos de la escuela de Magisterio agradeciendo de antemano la aportación de documentos, recibos y patentes, que pudieran ser de utilidad para el nuevo resurgir de la Cofradía.

Definitivamente, el Domingo de Resurrección, 28 de marzo de 1948, hubo de nuevo procesión desde la Iglesia de Santa Eulalia, a las siete de la mañana, y con las imágenes provisionales de un Cristo Resucitado y la Virgen Gloriosa.

Al año siguiente, la imagen Titular del Resucitado fue encargada al escultor murciano, Don José Planes Peñalver, quién lo concluyó en su taller de Madrid, de dónde fue trasladado a Murcia para ser bendecido el Sábado de Gloria en la Iglesia de Santa Eulalia, justo el día anterior a ser estrenado y admirado por todos, el 17 de abril de 1949.

 Igualmente, se incorporó un año después la “Virgen Gloriosa”, imagen de vestir tallada por el escultor Don José María Sánchez Lozano.

 En el año 1956, con la intención de ampliar y enriquecer la procesión, participó de manera ocasional el paso de “San Miguel”, obra grandiosa de Don Roque López Hernández cuya ubicación le sitúa en la sacristía de San Miguel, el cual salió portado a hombros por ocho nazarenos hebreos.

 El 6 de abril de 1980 se estrenó el paso de “Los Discípulos de Emaús” , tallado por el escultor Don Antonio García Mengual, sobre el trono del tallista, Don Juan Lorente Sánchez.

 El 5 de junio de 1980, se aprobó la adquisición de un local para almacenaje y conservación del patrimonio de la Cofradía en la plaza de San Blas, y cuyo importe ascendió a 4.000.000 de pesetas.

 Un año más tarde, el 5 de abril de 1981, se acordó la realización del paso de “La Aparición de Jesús a María Magdalena”, estrenándose en la mañana de Domingo de Resurrección, 11 de abril de 1982.  

 Siempre deseosos de ampliar y engrandecer la procesión, el 16 de marzo de 1986, se aprobó un nuevo proyecto relativo al pasaje bíblico de “El Lago de Tiberiades”, cuya obra fue realizada por el escultor Labaña Serrano, y que se pudo estrenar el Domingo de Resurrección, 19 de abril de 1987.

 Con posterioridad, reunida la Junta de Gobierno el 19 de noviembre de 1990, se expusieron los distintos proyectos presentados por sus respectivos candidatos para la realización del paso de “Las Tres Marías y el Ángel”. Por fin, el paso fue bendecido el 28 de marzo de 1993, y el Domingo de Resurrección, 11 de abril, desfiló por las calles de Murcia.

Nuevamente, ese mismo año, la Junta de Gobierno aprobó por unanimidad la incorporación del nuevo paso de “San Miguel Arcángel”.  La obra fue bendecida durante el Triduo, el 20 de marzo de 1994,  tras el cual se estrenó el Himno del Resucitado por parte del Orfeón Fernández Caballero.

 Igualmente, se estrenó el paso de la “Ascensión de Jesús a los cielos” y que fue realizado por el escultor Don José Antonio Hernández Navarro, sobre el trono tallado por Don Manuel Ángel Lorente Sánchez, con el estandarte elaborado en los Talleres La Egipcia de Lorca.

 

Igualmente, se estrenó el paso de la “Ascensión de Jesús a los cielos” y que fue realizado por el escultor Don José Antonio Hernández Navarro, sobre el trono tallado por Don Manuel Ángel Lorente Sánchez, con el estandarte elaborado en los Talleres La Egipcia de Lorca.

 Novedoso fue el acuerdo adoptado en la capital murciana y resto de España, al crear un Pregón de Cierre de la Semana Santa, una vez concluida la procesión del Resucitado, dándose lectura en su sede canónica por parte de una persona relevante de la sociedad murciana. Este año 2014, el citado pregón correrá a cargo del Ilmo. Sr. Delegado del Gobierno en Murcia, D. Joaquín Bascuñana García.

 En la Cuaresma de 2001, se publicó con gran aceptación y éxito el primer número de la revista anual “Resucitó”, con la intención de difundir las inquietudes, vivencias, novedades, historia, y arte de la Cofradía.

 En este Domingo de Pascua, luce brillante como el sol que resplandece por la juventud que realza la belleza de la mujer murciana. En cuanto a los once pasos son llevados a hombros por estantes, como así se les denomina a estos hombres, todos ellos auténticos nazarenos. Cada hermandad se distingue por un color distinto en el gorro y capa, con predominio general del blanco y amarillo de la túnica. También tienen su hueco la Hermandad de Damas de la Virgen, que vestidas con mantilla desfilan en la procesión.

Las bandas de cornetas y tambores, ponen la nota musical alegre y festiva. Un tercio de romanos está muy unido siempre a esta procesión y por ello desfila puntualmente. En años anteriores también desfilaba la banda de música del Ejército de Tierra, cuando entonces el Cuartel de Artillería de esta capital estaba en funcionamiento y existía el Gobierno Militar, cuyo Coronel recibió el nombramiento de Mayordomo de Honor. Varios presidentes de cofradías de Murcia nos acompañan en la presidencia, Sin olvidar a las autoridades del Ayuntamiento de la capital y los mandos de la Policía Local, Guardia Civil y Policía Nacional.

 Su Majestad la Reina de España es presidenta de honor de la Archicofradía.